>>La barrera epidérmica: una cuestión de equilibrio

La barrera epidérmica: una cuestión de equilibrio

La piel es una envoltura protectora que aísla y protege nuestro cuerpo, y al mismo tiempo, permite que se relacione con el mundo externo.
La epidermis, la capa más superficial de la piel, es la que desarrolla principalmente esta función defensiva y por eso hablamos de «barrera epidérmica».

Para describir la barrera, el mundo científico usa a menudo la imagen de una pared formada por ladrillos (los corneocitos) que se mantienen juntos gracias a un cemento lipídico (lípidos epidérmicos). Cualquier alteración de esta «pared» puede generar señales de peligro que hacen saltar la alarma a nuestras defensas y activan sofisticados mecanismos de protección de la piel, permitiéndonos vivir en un ambiente no siempre en línea con nuestras exigencias.

Una barrera hecha de interacciones

Si la observamos detenidamente, la epidermis nos sorprende por su sencillez y complejidad al mismo tiempo, algo que nos hace ver lo poco adecuada que resulta la definición de «envoltura formada por células muertas» que se utilizó durante tanto tiempo, pero también lo restrictiva que se revela la empleada en la actualidad, que la caracteriza como una «pared» formada por ladrillos y cemento.

La estructura de la epidermis y su función barrera es, de hecho, el resultado de una continua interacción entre elementos, celulares y no celulares, que cubre una finalidad dinámica de relación con el mundo externo capaz de estabilizar en cada momento el mejor equilibrio posible entre las necesidades del ambiente interno (homeostasis) y las del externo (1-4).

Los estratos de la epidermis: los tres mosqueteros

Para describir la sinergia entre los elementos que componen la barrera cutánea, un artículo publicado recientemente (5) se ha servido de la metáfora de los tres mosqueteros, porque tres son los elementos principales que la constituyen:

1) el ESTRATO CORNEO (EC): la barrera externa de primer nivel (aire-agua);

2) las UNIONES ESTRECHAS (UE): estructuras de proteínas que forman la barrera interna de segundo nivel (líquido-líquido);

3) las CÉLULAS DE LANGERHANS (CL): que constituyen la barrera inmunológica.

Los tres «mosqueteros» trabajan juntos formando un «sistema de barrera» que genera un eficaz control de la superficie. Veamos cómo lo hacen.

El estrato córneo

El estrato córneo que se asoma al exterior limita la pérdida de agua de nuestro cuerpo en el ambiente; garantiza, gracias a las enzimas, las condiciones óptimas (pH ácido) para mantener vital la flora bacteriana de la piel (microbioma) y apoya su acción de defensa frente a infecciones sintetizando moléculas específicas (péptidos antimicrobianos).

La barrera de segundo nivel

La barrera de segundo nivel (UE), que se encuentra bajo el estrato córneo, es un conjunto de proteínas capaces de sellar, cuando es necesario, células adyacentes para bloquear la penetración de agentes externos con capacidad potencial para generar inflamaciones y estimular el sistema inmunitario.

La barrera inmunológica

La barrera inmunológica (CL), situada bajo la barrera de segundo nivel, está formada por células inmunitarias que se activan por señales de peligro (citocinas, interleucinas, etc.) que los queratinocitos de la superficie envían cuando identifican un daño en la barrera externa (EC).

Cada vez que se detecta un daño, la estructura de la piel permite a las células inmunitarias alcanzar con sus prolongaciones (dendritas) los estratos más superficiales de la piel para identificar los elementos extraños, reconocerlos y eliminarlos en caso de que vuelvan a aparecer.

De la epidermis al resto del cuerpo

Hemos visto que la barrera epidérmica es un sistema altamente organizado cuyos elementos trabajan, como los mosqueteros de Dumas, «uno para todos y todos para uno» gracias a una sofisticada red de comunicación interna que les permite interactuar continuamente.

Las condiciones patológicas que comprometen la capacidad de barrera de la epidermis, como la dermatitis atópica, si no se gestionan de forma adecuada y constante desde las primeras manifestaciones, pueden provocar problemas de salud.

Estos problemas no se limitan a la piel, sino que se propagan a otros órganos y aparatos internos (marcha atópica). La alteración de la barrera epidérmica constituye una vía abierta que favorece las alergias y la aparición de patologías respiratorias que pueden ser de carácter grave e incapacitante, como el asma (6).

En esta noticia, hablamos de:
Bibliografia:
  1. M. Elias Structure and function of the stratum corneum Extracellular matrix Journal of Investigative Dermatology 132 (2012) , 2131-2133
  2. R. Feingold, P. Elias Role of lipids in the formation and maintenance of the cutaneous permeability barrier Biochimica et Biophysica Acta 1841 (2014) 280-294
  3. Van Smeden , M.Janssen, G.S. Gooris, J.A. Bouwstra The important role of stratum corneum lipids for cutaneous barrier function Biochimica et Biophysica Acta 1841 (2014) 295-313
  4. Elias Lipid abnormalities and lipid-based repair strategies in atopic dermatitis Biochimica et Biophysica Acta 1841 (2014) 323-330
  5. Kubo, K. Nagao, M.Armagai Epidermal barrier dysfunction and cutaneous sensitization in atopic deseases The Journal of Clinical Investigation 122 (2012) 2, 440-447
  6. R. Smith, G. Knaysi, J.M.Wilson, J.A. Wisniewsld The skin as a route of allergen exposure: Part I Immune components and mechanisms Curr Allergy Asmtha Resp 17 (2017) 6 1-11
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