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Higiene de manos: ¿Jabón o desinfectante?

En este momento que estamos viviendo, en el que la pandemia de COVID-19 está cambiando nuestro estilo de vida, es fundamental la adopción de correctas normas de higiene para limitar la propagación del virus.
La recomendación de lavarse las manos ha suscitado una demanda masiva de desinfectantes, considerados comúnmente como productos más activos y efectivos que el lavado de manos habitual, ya que los desinfectantes son sustancias que se recomiendan para prevenir infecciones bacterianas.
Pero ¿es realmente necesario desinfectar las manos para inactivar un virus?

¿Cómo funciona el jabón?

Palli Thordarson (profesor de química de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sydney) señala que, desde un punto de vista fisicoquímico, la estructura del coronavirus (1) es una “nanopartícula autoensamblada”.
La parte externa del virus está formada por una bicapa lipídica que rodea la parte “activa”, de naturaleza hidrófila, formada por ARN y proteínas.
Esta estructura formada por componentes lipofílicos e hidrofílicos le confiere al virus la capacidad de interactuar con la piel y ser transferido desde las superficies.

La parte de la proteína hidrofílica forma enlaces de hidrógeno con los corneocitos de la barrera epidérmica, mientras que la capa lipídica interactúa con la porción lipídica de la piel a través de enlaces hidrófobos.

¿El agua es suficiente para eliminar el virus?

El agua no es suficiente porque solo puede alterar parcialmente las interacciones entre el virus y la piel (enlaces de hidrógeno). Por lo tanto, no garantiza obtener una higiene de manos adecuada.
Para poder eliminar los componentes lipídicos necesitamos jabón o limpiador.

El mecanismo del jabón puede tener una base lípidica (de acuerdo con el principio químico de que el similar disuelve al similar) o tensioactiva (limpiador espumante).
Los tensoactivos son moléculas que presentan dos regiones: una cabeza hidrofílica y una cola lipofílica, de manera que en contacto con el virus pueden alterar la bicapa lipídica y eliminar las interacciones hidrofóbicas que fijan el virus a la superficie de la piel (2).

Y no solo eso, al romper la envoltura externa desestabiliza la estructura del virus ya que la parte proteica “activa”, que permite que el virus permanezca “vivo”, pierde su coraza protectora. De esta manera, el virus pierde su capacidad de propagación de un huésped a otro en el que desarrollarse.

¿Cómo funciona el desinfectante?

Los desinfectantes convencionales son soluciones hidroalcohólicas líquidas o gelificadas con una concentración de alcohol que varía entre 60 y 80% de alcohol etílico.
También contienen sustancias antibacterianas, incluido el hipoclorito de sodio o lejía.
Este compuesto es una sal ampliamente utilizada para la desinfección del agua y para desinfectar ambientes.

El alcohol utilizado en alta concentración tiene un efecto desnaturalizante (3), es decir, altera la forma en que se agregan las proteínas de las bacterias y los virus, inactivándolos.
Pequeñas concentraciones de hipoclorito de sodio son suficientes para oxidar (4) o modificar químicamente todas las moléculas biológicas, incluidas las proteínas y los ácidos nucleicos de los virus.
Por lo tanto, la desinfección a base de alcohol, con y sin hipoclorito, es una herramienta eficaz contra los virus.

¿Jabón o desinfectante?

Como hemos visto, desde un punto de vista fisicoquímico, los virus son como pequeñas nanopartículas aceitosas que pueden permanecer activas durante horas en las superficies y, a partir de ahí, pasar a nuestras manos mediante el contacto.

Los virus pueden pasar fácilmente desde las manos a las membranas mucosas cuando, por ejemplo, nos tocamos la cara.
Lavarse las manos con un jabón o limpiador con propiedades tensoactivas permite que la estructura del virus se desestabilice, produciendo un efecto similar al de los desinfectantes.
El uso de geles desinfectantes http://base limpalcohólicos es útil cuando no tenemos la oportunidad de lavarnos las manos.

En el caso de piel seca o sensible es preferible escoger, siempre que sea posible, productos bien formulados libres de tensioactivos agresivos. Además, el uso continuo de desinfectantes puede agravar la sequedad de la piel o causar irritación.

Lavarse las manos con frecuencia es un hábito fundamental para protegernos de la posible infección por COVID-19, pero no debemos de olvidar la importancia de salud de nuestra piel, siendo recomendable la aplicación continua de emolientes para reparar la barrera cutánea.

Bibliografia:
  1. David M. Knipe and Peter Howley Filds Virology, Sixth, edition2013.
  2.  Heerklotz H. Interactions of surfactants with lipid membranes. Quarterly Reviews of Biophysics,41(3-4), 205-264; 2008.
  3.  Kampf G. Efficacy of ethanol against viruses in hand disinfection. J Hosp Infect; 98(4):331-338; 2018.
  4. Estrela C, Estrela CR, Barbin EL, Spanó JC, Marchesan MA, Pécora JD. Mechanism of action of sodium hypochlorite.
    Braz Dent J; 13(2):113-7; 2002.